Bailar en la casa del trompo

lilian-casa-trompo

En Beijing 2015, Denia Caballero abrió su competencia con un disparo de 69.28 metros que a la postre le valió para coronarse campeona mundial del lanzamiento del disco, a pesar de los embates de una Sandra Pérkovic que hasta ese entonces había sido invencible.

En Eugene Bin Feng (nació en 1994) hizo algo parecido al mandar el disco hasta los 69.12m para quebrar todos los pronósticos. Valarie Allman (68.30) y Perkovic (68.45) invocaron todos sus demonios y fueron en su búsqueda, pero los esfuerzos resultaron infructuosos. Bin Feng, que llegó al Hayward Field con 66 metros de marca personal, fue un enigma indescifrable, incluso para ellas dos, que son de las mejores tiradoras de todos los tiempos (modernos). Mujeres de más de 71 metros; las mejores discóbolas de la actualidad.

Allman, en definitiva, solo se pudo colgar la presea de bronce. Lo cual, claramente, no era su plan. Mucho menos estando en casa. Perkovic, por su parte, entiendo que cumplió su cometido. Sandra está de vuelta y derrotó con muchísimo aplomo, a la estadounidense en su duelo particular . Porque ella iba a por Allman, y Allman iba a por ella. Nadie lo dude.

Lo de Feng es otra historia. Harina de otro costal. La muestra gráfica de cómo en un minuto –un envío en este caso- te puede cambiar la vida. La genuina ilustración de lo que es bailar en casa del trompo.

En lo que a Yaimé Pérez respecta, finalizó séptima. Su mejor disparo fue el 63.07 metros, en medio de una secuencia que incluyó x/ 62.36/61.32/62.54 y 62.36 metros. Recordemos que lo más destacado para ella es precisamente el 65.32 metros que la situó en la final. Antes, solo había llegado hasta los 64.45 metros.

Recuerdo que cuando atendió a la prensa tras finalizar su presentación en el Barrientos ella lo dijo todo. Habló de sus sensaciones que incluían el sentirse un poco descoordinada, resaltó el déficit de competencias al más alto nivel y dijo también “quizás este no sea el año de Yaimé” (una premonición). Y justamente eso necesitaba, su mejor año, para estar a la altura de las expectativas -de los seguidores- que hoy han desatado la polémica. Para ganar en Eugene habría tenido que lanzar cen el entorno de lo mejor de su vida (69.39 en 2019); para llegar al podio, otro tanto. La temporada rara vez miente. En el alto rendimiento se compite; los resultados no son «por arte de magia».

Recomendado:  Listas definitivas de inscritos en el Campeonato Mundial de Atletismo Sub20 de Cali 22

Es lógico que no estemos satisfechos; ella tampoco. Es ilógico que le degrademos, al fin y al cabo, y como ella misma ha dicho, siempre hay que agradecer el poder estar ahí, en una nueva final, entre las mejores del mundo.

Compártelo!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestras Redes Sociales