Beisbol cubano y nacional sub: 23: ¿del lobo un pelo?

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Por: Duanys Hernández Torres

El beisbol cubano celebrará, finalmente, la séptima edición del campeonato nacional para menores de 23 años, con un formato dividido en cuatro grupos, de cuatro equipos cada uno.

Cada conjunto se enfrentará, solo a los tres de su llave en cinco ocasiones respectivamente, para sumar un total de quince juegos. Los líderes de grupo por zona discuten un play off al mejor de cinco, y los dos ganadores se enfrentarán por el título de Cuba.

Pero: ¿Cuánto desarrollo pueden brindar quince partidos y apenas un mes de competencia? ¿No es esta la categoría que más debemos potenciar en pos de que los peloteros lleguen sin fisuras al máximo nivel? ¿Acaso la estrategia del béisbol no aboga por más juegos en las categorías inferiores?

Para nadie es un secreto las dificultades económicas por las que atraviesa nuestro país, y lo costoso que puede resultar un torneo nacional de béisbol. Pero, desde mi modesta opinión, era mejor no celebrar el torneo con esas características, y esperar a que las condiciones permitieran una justa con todas las de la ley.

¿Qué pueden aportar 60 turnos al bate, y cuatro o cinco salidas a los lanzadores en una justa nacional? ¿Cuál es el incentivo que recibirán los atletas, que después de meses de entrenamiento, solo jugarán poco más de 30 días?

Lo otro que amerita una revisión es un calendario, en el que usted solo se enfrentará a tres equipos rivales de todo el país. En el mejor de los casos si llega a la final, sumaría otros dos contrincantes.

Sería un torneo nacional donde solo juega con los rivales de grupo, como mismo ocurre en las categorías inferiores, aunque en este último caso, al menos ve a otros cuatro rivales en la final de seis. Por cierto, los torneos nacionales sub-15 y sub-18 no celebraron sus respectivas finales este año, y el ordenamiento en la tabla fue teniendo en cuenta los resultados de la etapa clasificatoria, en el que únicamente enfrentan a tres conjuntos.

¿Cómo usted puede probar que el equipo X, más ganador de la lid, es mejor que el equipo Y, que tuvo una o dos victorias menos, quizás en un grupo de mayor nivel? Incluso en caso de empate en victorias (como sucedió en el sub-18 con La Habana y Villa Clara) se aplicó el TQB para dos conjuntos que tuvieron rivales diferentes en la justa, y eso decidió injustamente al campeón. Pero, ese no es motivo de este comentario.

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El sistema competitivo del béisbol en las categorías previas a la serie nacional, más allá de las carencias económicas que todos conocemos, tendrá que variar en pos de jugar más, y ante mayor cantidad de equipos. Un torneo ante solo tres rivales se torna monótono, y acomoda a los equipos de mayor nivel.

Reitero las preguntas: ¿Vale la pena realizar un torneo nacional sub-23 de apenas quince juegos, con tres rivales  en un mes? ¿No hubiera sido mejor esperar un poco, y no botar el sofá de esta manera? Creo que aquí sería de las poquísimas veces en que no funciona el axioma que reza: del lobo un pelo.

El veleidoso terreno dirá la última palabra.

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